Va a ser cierto que cuanto más bellos menos cerebro. La naturaleza no
puede dotarnos de tantas virtudes, parece que ha tenido que elegir entre
belleza o inteligencia en cada individuo.
Las estrellas de mar, ese ser marino tan bello que se ha visto reflejado
en numerosos dibujos, cuadros y estampados... ¡no tiene cerebro!
Esto te replantea si prefieres ser guapo o inteligente. ¿de qué sirve ser
bonito si no eres consciente de que lo eres?
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