Nos despertamos a las
8 de la mañana para trabajar, ir a clases u otros, el señor koala sigue
durmiendo, almorzamos, y recuerdas que tienes que hacer un recado, el señor
koala sigue durmiendo, toda la tarde para allá y para acá, y el señor koala
sigue durmiendo. Qué envidia, ¿no?. Pues
el mundo sigue, y si fuésemos el señor koala, tendríamos dos horas al día para
hacerlo todo. Ya no gusta tanto, ¿verdad?
Entonces, a lo mejor,
¿preferirías ser jirafa?
Las jirafas duermen
sólo siete minutos al día y lo hacen de pie. ¿Imaginas todo lo que podrías
hacer si sólo durmieras siete minutos? Descansar mientras esperas el autobús,
se caliente la comida en el microondas o esperando en la cola del banco, y el
resto de día, y la noche, estaríamos frescos para hacer todo lo que
quisiéramos. ¿Sería esto el fin del estrés y las prisas? Desde luego eliminaría
la excusa “no tengo tiempo”.
Pero quizás nos
exigiría más; más trabajo, más clases, más gimnasio… y volveríamos a estar en
las mismas. Por lo tanto, alegrémonos de ser humanos pues
¡en el punto medio está la virtud!

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